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e forma simple, un velero se puede definir
como una embarcación que usa el viento
como medio de propulsión. El viento, un ele-
mento natural que puede parecer ajeno a la
vida humana tan anclada en tierra y que, sin
embargo, fue esencial para el descubrimiento de
nuevos mundos, cambiando nuestro planeta y
nuestro modo de vivir.
Podemos decir que la vela ha sido la base
fundamental del desarrollo del hombre. Los orí-
genes de la vela se remontan hasta 3500 años
a. de C. La Historia de la Navegación empezó
con un pequeño barco usado para navegar por
los ríos y afluentes de la Mesopotamia. Después
fueron los navegantes egipcios con su primera
incursión al Mare Nostrum, el Mar Mediterráneo,
y complementada por los griegos, romanos y
fenicios, ya éstos circundando el continente
africano. Así llegamos a la época de oro de los
siglos XVII y, más adelante, con el diseño de los
grandes barcos de alto bordo, los rápidos clippers
y las armadas fragatas.
A grandes rasgos, la razón fundamental de
la construcción de barcos a vela era el transporte
de mercancías, basada en la característica única
de la gran cantidad de carga que se puede mover,
con esfuerzo y gasto bastante menor que cual-
quier transporte por tierra.
Los inicios de la vela como deporte y
diversión empiezan en los canales de Holanda,
cuando los granjeros de aquellos "paisajes
bajos" después de ocupar en la semana sus
lanchones para el transporte de cosechas y
mercancías les instalaban unas quillas late-
rales abatibles. Se lanzaban a navegar por el
peligroso Mar del Norte, con velas fabricadas
con lienzos de lona, compitiendo para ver cuál
bote era más rápido. Este deporte es rápida-
mente incorporado por la realeza británica,
siendo la Isla de Inglaterra sede de las prime-
ras regatas de vela en los mares del mundo.
En la actualidad el deporte de vela es prac-
ticado en todas partes del mundo. Pequeños y
grandes lagos interiores, amplias bahías y el mar
abierto llaman a los aficionados a cubrir con sus
blancas velas el horizonte marino, sintiendo la
emoción de recorrer la superficie del mar sin
trastornar su ecología al deslizarse suavemente
al impulso del viento.
Para los interesados en iniciarse en esta
bella actividad, existen en México escue-
las de aprendizaje en diferentes estados
de la República organizadas dentro de la
Federación Mexicana de Vela y asociaciones
de las diferentes clases. Se puede comenzar
por el pequeño velero clase Optimist. Este
es el adecuado para muchachos de entre los
7 y 15 años que se reunen en lugares como
Valle de Bravo, Chapala y Acapulco. También
hay catamaranes y trimaranes de diferentes
tamaños para todas las edades, terminando
en los esbeltos y rápidos veleros de regata, o
en los hermosos y cómodos barcos de crucero,
en los que toda la familia puede navegar a lo
largo de nuestras hermosas costas mexicanas
¡Vamos a la aventura del mar!
Navegación,
algo más que historia
Desde el mar con
HumbertoVan Hasselt
La ruta para encontrar tu embarcación · México · 2005
Navegante
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Cultura náutica